Política

Peligra la reelección de Antonio Caló en la UOM: seccionales rebeldes se agruparon para elegir a un dirigente kirchnerista

antonio calo
Antonio Caló, el titular de la UOM cuya continuidad está en duda

Una rebelión en la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) que se gestó en las últimas horas entre algunas seccionales importantes pone en peligro la continuidad de Antonio Caló al frente del sindicato, cuyo congreso nacional se realizará hoy para elegir la nueva conducción por los próximos cuatro años. Todo estaba listo para que el líder gremial fuera reelegido cerca del mediodía en un acto que, según estaba previsto, iba a contar con la presencia de Alberto Fernández, pero cerca de Caló ya le pidieron a la Casa Rosada que el Presidente no concurra a la UOM Capital, en Almagro.

El movimiento disidente habría surgido de la Seccional Campana, conducida por Abel Furlán, quien sumó el apoyo de titulares de seccionales como San Martín, Quilmes, Rosario y San Miguel para presentar una lista opositora en el congreso metalúrgico. También contaría con un respaldo clave: la poderosa Seccional Avellaneda, que en las recientes elecciones del sindicato quedó en manos de Daniel Daporta, un dirigente que no está alineado con Caló, pero que está negociando con él y con los opositores.

Esta filial, de donde tradicionalmente surgió el secretario adjunto de la UOM, aportará al colegio electoral del sindicato que se reunirá hoy una importante cantidad de electores: son unos 21, mientras que Capital, la más numerosa, tiene 24, sobre un total de 290. Por eso la posición que adopte Daporta puede derivar en la reelección de Caló o en la asunción de Furlán a nivel nacional.

Francisco Abel Furlán, dirigente de la UOM
Abel Furlán, líder de la UOM Campana, se puso al frente de las seccionales rebeldes

No es sólo un cambio de nombres ni un recambio generacional: Furlán está alineado con el kirchnerismo, al igual que otras seccionales rebeldes, mientras que Caló se ha convertido en los últimos meses en un incondicional de Alberto Fernández.

Los jefes metalúrgicos disidentes estuvieron reunidos en la noche de este lunes en el Hotel Bauen, en esta Capital, donde se mantuvieron en contacto con otros dirigentes del interior para sumar más electores y poder imponerse en la elección de hoy del secretario nacional, que se hará mediante el voto directo y secreto en la sede de la UOM porteña, en Hipólito Yrigoyen 4265.

El fin de semana pasado, en declaraciones a Radio Rivadavia, el jefe de la UOM consideró que criticó a Cristina Kirchner por su oposición al acuerdo con el FMI: “Con todo respeto que tengo de la señora que es la presidenta que más votos sacó después de Perón, me parece que en esta se equivocó. Y lo digo públicamente”. Y apoyó la reelección del primer mandatario: “Si es por mí, Alberto debería seguir. Lo conozco desde que está con Néstor y me parece un excelente Presidente”, destacó.

Furlán lidera la Seccional Zárate-Campana desde 2008, está alineado con el kirchnerismo y es uno de los consejeros del PJ bonaerense, que preside Máximo Kirchner, en nombre de la Segunda Sección Electoral. Fue diputado nacional del Frente para la Victoria entre 2015 y 2019, y se desempeñó también como presidente del PJ de Zárate. En agosto de 2018, firmó una solicitada junto con otros legisladores y dirigentes para denunciar la “persecución política, mediática y judicial” contra Cristina Kirchner.

Daniel Daporta, titular de la UOM Avellaneda
Daniel Daporta, titular de la UOM Avellaneda

Los críticos internos de Caló le achacan haber firmado “paritarias a la baja” en los últimos años. En 2020, incluso, la fuerte resistencia de un puñado de seccionales de la UOM (como La Matanza, Córdoba, Morón y Villa Constitución, entre otros) frenó el acuerdo para preservar las fuentes de trabajo mediante suspensiones pagas con el 70% de los salarios. El sindicato metalúrgico firmó la semana pasada su paritaria anual con un 45% de aumento en tres tramos, con revisión en noviembre próximo. Es el mismo porcentaje que fijó el Gobierno como tope de las paritarias para 2022 y Caló, el aliado del Presidente, lo respetó fielmente, mientras otras organizaciones sindicales alcanzaron acuerdos salariales superiores, como el Sindicato de Peajes (58%).

Las 54 seccionales de la UOM tuvieron elecciones entre el 8 y el 12 de este mes para renovar sus autoridades. Caló, que conduce el sindicato a nivel nacional desde 2004, luego de la muerte del legendario Lorenzo Miguel, en 2002, fue reelegido como titular de la Seccional Capital al frente de la única lista que se presentó y que obtuvo 12.531 votos de los 13.747 afiliados porteños.

Sin embargo, en los comicios hubo sorpresas que conformaron un mapa interno distinto de las seccionales metalúrgicas. La más impactante se registró en la Seccional Quilmes: perdió el oficialismo, en manos de Francisco “Barba” Gutiérrez desde hace 38 años y se impuso el kirchnerista Adrián Pérez, apoyado por la intendenta Mayra Mendoza, de La Cámpora. En Avellaneda, con el 60% de los votos, ganó Daporta, a cargo del gremio desde el año pasado por la muerte de su titular, Armando Leyes, quien, a su vez, había asumido tras el fallecimiento de Juan Belén, en 2017. Felipe Anriquez, su rival en los comicios y apoyado por Caló, fue tesorero de la seccional y sus adherentes protagonizaron momentos de tensión el día de las elecciones cuando quisieron entrar por la fuerza en la sede sindical. Hubo resistencia por parte del oficialismo de Daporta y la policía bonaerense tuvo que contener la situación.

Alberto-Fernandez-en-Casa-Rosada-junto-a-Antonio-Calo-de-la-UOM
Antonio Caló y Alberto Fernández

Además de Campana y, eventualmente, Avellaneda, en las elecciones de la UOM fueron reelegidos jefes de seccionales que ahora se rebelaron al poder de Caló, como Antonio Donello, de Rosario; Osvaldo Lobato, en San Martín, y Diego Espeche, en San Miguel. Entre los rebeldes algunos ubicaban también al flamante titular de la Seccional La Matanza, Esteban Cabello, quien lideró una lista única luego de que dio un paso al costado su anterior jefe, Hugo Melo, otro de los disidentes que se oponían a Caló. En esta decisiva filial metalúrgica mantiene su fuerte influencia el histórico dirigente de la UOM y del peronismo Carlos Gdansky.

Uno de los alivios para Caló en el nuevo reparto de poder interno en la UOM se produjo en la Seccional Morón. Era secretario general, Sergio Souto, uno de los dirigentes que cuestionaban a Caló, pero no pudo ir por su reelección ante la renuncia de tres integrantes de su lista: el estatuto del gremio establece que en esos casos la nómina no puede ser oficializada. Así, se habilitó el ascenso del opositor Rubén Andrada, su secretario adjunto, que fue avalado por el líder nacional de la UOM.

Hasta este momento, el próximo liderazgo de la UOM seguía siendo incierto. Caló negociaba contrarreloj para sumar electores y evitar el triunfo de Furlán, mientras que las seccionales rebeldes trataban de conseguir más apoyos para quedarse con el trofeo de la secretaría general. Sea cual fuere el resultado, el poder del sucesor de Lorenzo Miguel quedó seriamente dañado.

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