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El lado desconocido de Pechito López: su pasado como delantero y su presente en bicicleta con el que recorrió 120 kilómetros

Pechito López
Pechito López quedó séptimo en la Vuelta Altas Cumbres. Foto: Cristian Palacio / Experiencia Altas Cumbres

José María Pechito López tuvo un debut accidentado en la nueva temporada del Mundial de Resistencia. El cordobés fue protagonista de un impactante accidente a más de 200 kilómetros por hora y las imágenes generaron un manto de preocupación en el deporte motor. Por fortuna, el cordobés salió ileso y “más fortalecido” de cara a la continuidad del campeonato internacional.

Durante los últimos días, antes de viajar a Bélgica para afrontar las 6 Horas de Spa-Francorchamps, el virtuoso piloto aprovechó sus días de descanso para regresar a su tierra y animarse a nuevos desafíos. Pechito cambió de casco para aventurarse en la Vuelta Altas Cumbres, una de las competiciones en mountain bike más exigentes del país que cuenta con un trazado complejo por su relieve y extensión. La carrera formó parte del calendario Experiencia Altas Cumbres, que se desarrolló entre el 25 y 27 de marzo en Mina Clavero con pruebas de aguas abiertas en el dique La Viña y de trail running con distancias de entre 5 y 60 kilómetros.

—¿Cómo te sentiste después de hacer 120 kilómetros en bicicleta por un recorrido cargado de dificultades?

—Fue una experiencia muy linda. No fue la primera vez, porque empecé con la bici hace un par de años. Es una actividad que me ayuda mucho a exigirme físicamente y contribuye a mi preparación para las carreras. A veces pasa mucho tiempo entre carrera y carrera y es una forma de seguir focalizado en mis objetivos.

—En una disciplina en la que competiste contra otros ciclistas que están acostumbrados y preparados para estos desafíos, sorprendiste con un séptimo puesto, ¿cómo se siente?

—La pasé muy bien. Fue mi segunda carrera y me quedé sorprendido por el resultado. Quedar en el séptimo lugar me dejó una gran satisfacción. Fue un desafío nuevo, porque es una pelea contra uno mismo. Es una carrera muy compleja, por la cantidad de kilómetros y los desniveles que hay en el recorrido. Me gustó porque fue una lucha interna en la que pude superar los temores relacionados a los tiempos que uno se propone. Si bien me sorprendió el séptimo puesto; a mí me gusta hacer las cosas bien y siempre me esfuerzo por mejorar. Mi mentalidad es así: nunca hago las cosas a medias. Por eso no creo que haya sido una casualidad o un regalo; el resultado está ligado al trabajo de cada uno. Fue producto del esmero. La Vuelta Altas Cumbres me permitió además conocer lugares de Córdoba que no conocía. Sobre todo por el Embalse de Río Tercero, que está cerca de donde vivo. Me gustaría poder participar más de estos eventos, pero a veces se contrapone con mi calendario.

—Acostumbrado al Mundial de Resistencia, te pusiste a prueba sobre las dos ruedas con un recorrido de 120 kilómetros…

—En comparación a lo que hago arriba del auto, no es tan extremo (risas). Siempre fui muy disciplinado con los entrenamientos y después de lo que me pasó en la Fórmula 1 me cambió la cabeza. La bici fue un recurso más para seguir mi día a día, porque trabajo la frecuencia cardíaca que tengo arriba del auto y me ayuda a afinar el peso, que es fundamental para las carreras que compito. Como varios pilotos también andan en bici cuando estoy en Mónaco (NdA: Brendon Hartley, Mike Conway y Daniel Ricciardo son algunos de ellos), varias veces me sumé con ellos. Ahora me animé a este desafío y como soy sumamente competitivo, quise tener una carrera antes de volver a Europa. Fue una manera de desenchufarme un poco de lo que pasó la última vez.

—También aprovechaste el tiempo para ir a ver a Belgrano y darte una dosis de la pasión del hincha Pirata…

—Sí, cuando vivía en Córdoba iba mucho a la cancha y ahora pude aprovechar el tiempo para volver. Me recuerda mucho a mi infancia, porque de chiquito iba siempre con mi papá. Hacía mucho que no iba y fue hermoso.

—Hay un pasado futbolero en tu vida, ¿cómo era el Pechito López dentro de la cancha?

—(Risas). De chico tenía mucha energía y mis viejos me hicieron probar muchos deportes. Cuando jugaba al fútbol me ponían de carrilero o delantero por afuera. Era un 11 con poca técnica, pero mucha velocidad.

—Recién mencionaste que necesitabas desenchufarte de lo que pasó en las 1000 Millas de Sebring, ¿qué análisis podés hacer del accidente?

—Gracias a Dios no fue más que un susto. Fue un golpe al ego. Los autos son muy seguros y por más que haya sido un golpe a más de 200 km/h me pude bajar por mis propios medios. Incluso al otro día pude volver a la pista. Me hicieron unos chequeos para descartar lesiones internas y me dieron el alta. Me quedaron algunos dolores en la columna y la espalda por el impacto, pero no fue más que eso. Fue una lástima porque uno no quiere cometer ese tipo de errores, pero es el riesgo que tienen este tipo de carreras. A veces pasas entre 10 o 15 autos por vuelta, con pilotos amateurs y profesionales, y en esa milésima se puede tomar una mala decisión y pasan estas cosas.

—¿Qué se te pasó por la cabeza en ese instante en el que perdiste el control del auto?

—No tuve tiempo para pensar, porque ya estaba muy al límite de la pista y quería dejar pasar a los autos que venían por detrás. En ese momento no sabía que me había quedado sin dirección y sin freno delantero porque el babero se había caído justo en ese instante. Fue un momento que no se lo deseo a nadie, porque se me vino la pared de golpe. Si con un auto de calle chocás contra un paredón a 50 km/h se genera mucha impresión, imaginate yendo a más de 200 km/h. Pasó todo muy rápido y había que estar preparado para el impacto.

—Si bien los pilotos conviven con el riesgo permanente, cuando ves las imágenes no pensás en replantearte algunas cosas. Son situaciones temerarias…

—No, jamás. Fue un aprendizaje. Hay que dar vuelta la página, porque uno como deportista no tiene ese privilegio de quedarse mucho tiempo parado en lo que pasó. Son experiencias que dan enseñanzas. Hay que analizar lo que pasó para intentar que no vuelvan a suceder. Seguramente salí fortalecido para lo que viene.

—A pesar del accidente, ¿van a intentar volver a dar pelea por el título?

—La realidad es que nos hizo perder bastante, porque son campeonatos cortos. Hay que pensar que en carreras como Le Mans hacemos la cantidad de kilómetros que hace un auto de Fórmula 1 en un campeonato entero. Sería imposible tener un torneo con 20 carreras de resistencia. Va a ser difícil recuperar esos puntos, pero en las 24 Horas de Le Mans podemos salvar el año. No hay que mirar para atrás y pensar en lo que viene.

—Justamente en la mítica carrera francesa hiciste historia, ¿pensás en repetir?

—Ganar Le Mans era uno de mis mayores objetivos y fue muy lindo concretarlo. Había pasado mucho tiempo para que un argentino volviera a ganar ahí (NdA: 67 años). Es una competición con mucha dificultad, que exige muchísimo. El primer sueño había sido poder estar ahí, y cuando se cumplió uno quiso ganar. Y ahora quiero ganarla de nuevo (risas).

—¿Cómo hacés para mantener la calma cuando no te toca manejar a vos durante esas competiciones?

—Se sufre cuando no estás arriba del auto, pero también aprendés mucho. Cuando uno se baja es reemplazado por un piloto de igual o mejor jerarquía. El nivel es muy alto y hay confianza. Además, se genera una gran relación con los compañeros de equipo. Hay una amistad que va más allá de compartir el auto.

—¿Y en la vida personal también se sufre cuando toca compartir el auto?

—Sí, se sufre mucho más. Cuando se lo dejo a mi mujer sufro mucho. Me cuesta dejar la llave (risas).

—En el pasado competiste (y superaste) contra varios rivales que tuvieron el privilegio de correr en la Fórmula 1, ¿cuál creés que fue la razón por la que no se te dio?

—Muchas veces hay que estar en el momento y lugar indicado. La Fórmula 1 sólo tiene lugar para 20 pilotos, de los cuales menos de la mitad llegan con un apoyo económico muy importante. No deja de ser un deporte en el que los sponsors pueden hacer la diferencia. Sobre todo para los equipos más chicos, que pueden representar un trampolín para los más jóvenes. A mí no se me dio por la ausencia de ese apoyo. En su momento se lo subió a Piquet a Renault y fue muy difícil entender la razón. Veía que había chicos a los que ya le había ganado en otras categorías, pero de grande entendí cómo funcionan muchas cosas del deporte. No tengo ningún reproche, porque me sirvió mucho de experiencia. Tal vez si hubiese llegado a la Fórmula 1 no hubiera logrado los resultados que se me dieron después. Capaz no se me hubieran dado los cinco campeonatos del mundo que pude disfrutar. Aprendí a disfrutar del automovilismo de otra manera al descubrir que había otras categorías importantes además de la Fórmula 1. Hay muchos pilotos talentosos que no pudieron correr en la Máxima.

—Hoy con la experiencia que tenés qué hubieras preferido: ¿correr en la Fórmula 1 en un equipo sin ambiciones de pelear por la punta o ser protagonista en otras categorías?

—Es una buena pregunta… Si me dieran a elegir, creo que me quedaría con lo que me pasó. No creo que me hubiera gustado participar de la Fórmula 1 sin la posibilidad de pelear por la punta. Sin embargo, si hubiese tenido la posibilidad de competir en la Fórmula 1 me hubiera encantado; pero llegar para estar en los equipos de atrás no es lo que hubiese preferido. Por eso me quedo con lo que me pasó, donde pudimos tener protagonismo y ganar campeonatos muy importantes.

—¿Cómo fue tu relación con Fernando Alonso durante tus días como piloto de prueba de la Fórmula 1?

—Es gracioso porque a Fernando lo conocí en profundidad cuando formó parte del equipo Toyota. Cuando estábamos en Renault sólo lo veía en la lista para las pruebas. Cuando yo llegaba en los días previos para probar el auto, él no estaba todavía porque recién llegaba para el último día. No teníamos relación. Es más, no sé si él me conocía en ese momento. Después, en Toyota, compartimos pruebas y carreras y tuve la suerte de conocerlo mucho más. Es un piloto excepcional.

—A pesar de lo que te pasó, ¿seguís de cerca la actividad de la Fórmula 1?

—Sí, soy muy apasionado y la sigo a muerte. Me sorprendió Ferrari, aunque los equipos ya venían hablando de lo podía hacer. Evidentemente, se ve que el motor de Ferrari está andando muy bien, porque equipos como Haas o Alfa Romeo, que lo tienen, también están andando muy bien y terminan muy arriba. Creo que Red Bull les va a dar pelea, mientras que Mercedes llamó la atención por la cantidad de terreno que perdió. Los ciclos se terminan y Mercedes dominó la Fórmula 1 durante mucho tiempo; y ahora está bueno que las nuevas generaciones tomen protagonismo como la lucha constante entre Declercq y Verstappen.

Pechito López
El reconocimiento a Pechito López luego de animarse al desafío de la Vuelta Altas Cumbres

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