Política

Jimena Latorre y su conmovedora lucha contra el cáncer: “No es un gigante al que haya que tenerle miedo”

En un autochequeo, palpándose las mamas, la diputada nacional Jimena Latorre (35) descubrió en los primeros días de marzo pasado que tenía un “bultito” en la mama derecha. Se asustó. Entonces, ante el hallazgo, decidió adelantar la ecografía mamaria de rutina que tenía pautada para esa semana. “La eco dio un resultado de sospecha y tuve que hacer una serie de estudios que desencadenaron en el diagnóstico: ese bultito era un tumor cancerígeno”, le detalló a Infobae la legisladora mendocina de la UCR. Desde entonces, Latorre inició un tratamiento y también una lucha por medio de la cual apunta a concientizar a la sociedad sobre la enfermedad para romper con el tabú. “No lo veo como una pena, creo que es una oportunidad y un aprendizaje”, señaló.

“Hay que escuchar al cuerpo, él nos pide solamente que lo mantengamos y que le prestemos atención. Tenemos que cumplir los chequeos anuales para que la máquina esté bien. Es importante hacer hincapié en la prevención”, comentó este viernes, minutos antes de emprender el regreso a Mendoza. Sucede que, a pesar de haber iniciado quimioterapia, Latorre asistió al Congreso de la Nación para sesionar durante todo el jueves. Al final de la jornada, de hecho, recibió el saludo general en Diputados por iniciativa de Sergio Massa, presidente de la Cámara:

—En ese momento lo sentí como un abrazo. He recibido el saludo y apoyo de legisladores del oficialismo y ahí es cuando se ve la parte humana de la política. Hay temas en los que podemos no estar de acuerdo en un montón de cosas y tener diferencias ideológicas fuertes con algunos colegas, pero hay temas en los que no importa la identidad política: somos personas que estamos ahí tratando de hacer lo mejor.

Jimena Latorre en el cierre de la sesión 1920

—Además de agradecer los aplausos, se la escuchó comentar algo a una persona cercana, ¿puede ser?

—“Ay, amiga. Me van a hacer llorar”, le dije a mi compañera de banca. Me emocionó mucho. La verdad que no sólo por mis compañeros, también por todo el arco político. Fue muy emotivo tener un reconocimiento así también por parte de gente con la que por ahí no nos conocemos o no tenemos tanto diálogo.

—¿Y usted cómo se siente después de una sesión tan larga en el marco de su tratamiento?

—Me siento bien. La quimio tiene días más duros y más feos, pero todo es solucionable. Cualquier efecto secundario tiene alguna medicina paliativa para superar los efectos, así que también estoy aprendiendo a conocer a mi cuerpo en estas circunstancias que con cada medicación va reaccionando diferente ante cada aplicación. Tengo que prestarle atención para sentirme bien. A la vez que van pasando los primeros días de la quimio, me voy sintiendo un poco mejor, más fuerte y sigo mi vida con normalidad, aunque a otro ritmo.

—En estos días comentó que busca concientizar y romper con el tabú alrededor del cáncer como enfermedad.

—No juzgo a nadie porque hasta hace poco tiempo yo era parte del tabú o del prejuicio de decir que el cáncer era una cosa horrible y que da miedo por lo que había que dejarlo a un costado. Pero cuando pasas para el otro lado y te ponés del lado del paciente y empezar a transitar la enfermedad, no es un gigante al que hay que tenerle miedo. En realidad es una enfermedad que hay que atravesar y hay que atravesar la enfermedad para volver a estar sano. Entonces, poder notificar esto y poder ponerle un nombre para hablarlo más en la sociedad y concientizar por ahí ayuda a un montón de personas que están transitando sus días con la enfermedad.

Jimena Latorre en el cierre de la sesión 1920
La diputada Jimena Latorre junto a sus compañera en medio de la sesión en la Cámara de Diputados

—También habló de un “privilegio”…

—Yo me siento privilegiada, porque puedo seguir trabajando, puedo adaptar el ritmo de mi trabajo al nuevo ritmo que me marca mi cuerpo. Tengo la cobertura de la obra social para poder hacer todo el tratamiento sin ningún problema y puedo concentrarme en sanarme, pero hay muchas otras personas que están transitando la enfermedad y no pueden hacerlo de la misma forma que yo. Yo hice mi esfuerzo ayer para venir a trabajar porque era el lugar en el que quería estar pero hay un montón de personas en el país que siguen luchando para llegar a fin de mes, mantener a su familia y además tienen cáncer.

—¿De dónde salen las energías para dar esta lucha?

—Sale del amor por la vida, del amor por lo que hacemos y por nuestros seres queridos, del apoyo que nos dan para seguir adelante. Te das cuenta que tenés un camino, que es atravesar el tratamiento con sus días buenos y sus días malos; y un objetivo, que es curar esta enfermedad. Es clave estar bien emocionalmente y lamentablemente hay gente que queda en el camino. La salud psíquica es determinante. También tengo que trabajar para estar entera en ese sentido para que mi mente ayude a mi cuerpo.

—¿Quiénes son las personas cercanas que se mantienen como pilares en su entorno?

—Por suerte son muchos. Estoy rodeada por columnas fuertes. Están mis papás y mis hermanos: Paula y Gonzalo son como mis dos piernas. Están mi pareja y mis amigas, ellas son de fierro siempre al pie del cañón. También están mis colegas, quienes me ayudan a poder seguir trabajando de lo que me gusta. La familia, los afectos y los amigos son muy importantes para darle normalidad a un día a día que por ahí se desbarata un poco con el ritmo de la enfermedad.

—¿Cómo fue que se enteró de que tenía cáncer?

—Había ido a mi ginecóloga para hacerme los estudios que me tocan de manera anual y me había hecho un pedido para una eco mamaria. Haciéndome el autochequeo, palpándome las mamas en los primeros días de marzo, encontré un bultito en la mama derecha y me asusté sinceramente. Entonces, aceleré el turno para hacerme la eco lo más antes posible y dio un resultado de sospecha. Entonces tuve que hacer una serie de estudios que desencadenaron en el diagnóstico: ese bultito era un tumor cancerígeno.

—Usted cruzó una línea al hacer pública su lucha, ¿fue una decisión que le llevó mucho tiempo de reflexión?

—Me surgió. Fue totalmente espontáneo. Mi hermano fue el que me peló a mi y cuando terminó me dijo: “Vos no estás sola”. Y se peló él también. Después nos pusimos a jugar con el teléfono y nos sacamos una foto para ver cómo quedábamos los dos pelados. La subí y destaqué que tengo al mejor hermano del mundo. En ese momento no fui tan consciente de lo que generaría, pero cuando levantaron la foto en los medios pensé: “Ojalá sirva de algo”. Yo no me iba a ocultar o quedarme encerrada porque tuviera cáncer hasta terminar el tratamiento. Si esto sirve para hablar del tratamiento, de la enfermedad y de la prevención, bienvenido sea.

Jimena Latorre
La diputada Jimena Latorre contó en las redes sociales que tiene cáncer de mama

—¿En qué etapa se encuentra su tratamiento?

—Antes que nada, es importante remarcar que no hay que hacer un paralelismo entre los diagnósticos de quienes tenemos cáncer. Cada cuerpo es distinto y cada cáncer es distinto y sobre todo cada tratamiento es distinto. Yo tengo que hacer seis sesiones de quimioterapia y llevo dos. Después de que termine, me van a operar porque el objetivo es reducir al máximo posible el tumorcito para poder acceder a esa operación. Confío en el equipo médico y hago todo lo posible para que el tratamiento sea un éxito.

Jimena Latorre en el cierre de la sesión 1920
Mario Negri y su salido a Latorre

—¿Cómo hace para sobrellevar los días en los que no se siente bien en el marco de la quimio?

—Me da mucha rabia cuando en esos días quiero hacer algo y el cuerpo no me responde, porque estoy cansada. Es algo en lo que estoy trabajando también. Trato de darme el permiso de sentirme mal y solucionarlo con los remedios y las indicaciones que me dan mis médicos para sentirme mejor. Trato de internalizar que es un momento que va a pasar: “Hoy no me siento bien pero mañana estaré un poco mejor”. No es que quiera estar sola, me sirve estar acompañada. No busco auto compadecerme porque después es muy difícil salir de ahí.

—Se la escucha con la voz muy débil, ¿es un efecto del tratamiento?

—En realidad en la quimio se te hacen llagas en la garganta y en la boca. Ahora se me juntó con una gripe porque también me bajaron las defensas. La quimioterapia te baja las defensas. Pero sí, es parte de la terapia.

—En esto de concientizar, ¿qué cree que debería corregir la sociedad cuando se acompaña a un paciente que transita un cáncer?

—He visto que es una enfermedad que da miedo. Mucha gente te acompaña, pero lo hace desde el miedo en el sentido propio. Es como que se nota que te tienen lástima porque estás en ese estado, que no es mi caso porque trato de transitarlo con naturalidad. Sí he visto a gente más lejana, que no pertenece a mi círculo, que te da apoyo pero desde el miedo propio que se le tiene a la enfermedad y que no le pueda pasar a ellos: “Que lástima lo que te está pasando”. Yo no lo veo como una pena, creo que es una oportunidad y un aprendizaje. La mejor manera es ayudar a que lo pases con la mayor normalidad posible, desdramatizando la situación así es más llevadero. También, estar presente para poder despejar la mente o ayudar a hacer las tareas cotidianas porque las fuerzas no son iguales. A veces también sirve escuchar y acompañar desde ese lado, sin invadir con actividades y respetando los espacios.

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